Dio con la clave

Naismith, clavaba unas canastas de melocotones en la pared del gimnasio, a 3,05 metros de altura, en las que los estudiantes tienen que meter una pelota cuyo tamaño era igual a un balón de fútbol.

Las canastas no están abiertas por debajo y cada vez que se mete la pelota hay que sacarla con una percha desde abajo. Sea como sea, el nombre de baloncesto se lo propuso uno de los alumnos y le pareció bien.

Dicen que el baloncesto se le ocurrió mientras pensaba en un juego para ocupar el tiempo libre de sus alumnos, A medida que tiraba los papeles observó que unos caían dentro de la papelera y otros no lo harían, y se le encendió la bombilla.









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